Hace un año tuve la experiencia más terrorífica que jamás pensé.
Tuve la angustia más grande de mi vida.
Hace un año la tierra se remezón con una fuerza increíble y la angustia, el miedo, el horror se apoderó de mí.
Estaba en el Quisco con m i abuela y primos disfrutando de nuestros últimos días de vacaciones... por una extraña razón yo no quería ir... Pero no me podía negar a los requerimientos de mi abuela, así que la acompañé.
El día anterior al terremoto, mi prima se vendría a la playa, pero extrañamente, tampoco quería ir, pero le insistí hasta convencerla y llegó.
Ese día en la noche hicimos un asado, vimos el festival y hacíamos preparativos para el día siguiente ver a Los Jaivas y a Fabulosos Cadillacs en el festival. Ese día no llegó.
Recuerdo que dormía, pero desperté con un extraño ruido bajo la tierra, al parecer nadie más lo había sentido en la pieza, pero como a mi toda la vida me han dado terror los sismos, los desperté a todos con mi desesperación, baje del camarote y traté de llegar a la puerta y abrirla, me fue imposible, solo lo logré cuando la tierra se dejó de mover...
Al abrir la puerta veía como se movían los arboles, como los postes de luz estallaban y el cielo se iluminaba con los estallidos de los postes y los cortes de cables eléctricos. Las sirenas sonaban, se sentían sirenas en todas partes, pensé que no saldría viva de ahí.
Cuando el movimiento pasó, miré a mi prima y le dije "wna, esto no fue un temblor, esta wea es terremoto, y si no fue aquí, puede ser con epicentro en Santiago (en dos segundos pasaron por mi cabeza mil recuerdos y vi mi casa en el suelo). Empezó la psicosis para mí.
Ahí tratando de llamar a mi casa para saber como estaba mi mamá y mi hermano, las señales colapsaron por lo que era inútil. En un momento fui al baño, llena de miedo, y al volver mi prima de dice que hablaron con mi mamá, no les creí, pensaba que era para tranquilizarme, pero en verdad si habían hablado con ellos.
La espera para que amaneciera fue eterna, mi primo necesitaba ir a una bencinera a llenar el estanque y poder partir a Santiago, demoró más de una hora en eso, una eternidad para mí, más encima que no teníamos luz, no teníamos como saber que pasaba. Derrepente me dicen que el epicentro es en Concepción, y ahí empecé a llamar a mis amigos del Sur sin tener respuestas.
Viajamos a Santiago y se respiraba un aire de destrucción, carreteras rotas, piedras que rodaron y llegaron a la carretera, el viaje fue largo, pero era mejor la precaución.
Al llegar a mi casa me saque un gran peso de encima, más al ver que en Santiago las cosas estaban relativamente bien, se cayeron casas, pero la capital resistió bien,
Mi casa estaba bien, mi mamá y mi hermano también, siempre estaré agradecida de eso.
Ahí empezaron los teléfonazos a amigos, y sobre todo, a los de Talcahuano, al ver lo que pasó allá otra vez me sentí desesperada y de manos atadas sin saber que hacer.
Hasta que logré comunicarme con mi querido Sovino, de a poco empezaban a aparecer y todos bien, y sus familias también.
Esa semana no pude dormir sola, los primeros días no podía ni comer...
Espero no vivir nunca más algo así... FUERZA A LA GENTE QUE LUCHA, A LOS QUE AÚN LO PASAN MAL, A LOS QUE AÚN BUSCAN FAMILIARES, A LOS QUE AÚN NO ENCUENTRAN CONSUELO...